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Capítulo 5 · Leer una empresa
Cómo se lee una cuenta de resultados
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La narración llega más adelante. Por ahora el curso es texto, y el texto está completo.
Una cuenta de resultados es una resta larga: se parte de lo que la empresa ingresó y se van descontando costes hasta llegar a lo que queda. Cinco líneas explican el noventa por ciento, y cada resta por el camino produce un margen que dice algo distinto.
Por qué el precio refleja expectativas y no hechos
Antes de abrir ninguna cuenta conviene entender qué relación tiene con el precio, porque no es la que parece. El precio de una acción no refleja lo que la empresa ha ganado: refleja lo que el mercado espera que gane a partir de ahora.
Los beneficios del trimestre pasado ya están gastados, repartidos o reinvertidos. Cuando compras una acción hoy no compras ese dinero: compras un derecho sobre todo lo que la empresa genere de aquí en adelante.
Por eso una empresa puede publicar el mejor trimestre de su historia y caer ese mismo día, si lo que se esperaba era todavía mejor. Lo vimos entero en el capítulo del evento y aquí solo hace falta la consecuencia práctica.
Entonces, ¿para qué sirve mirar las cuentas?
Para dos cosas, y ninguna es adivinar el precio de mañana.
Para saber qué estás comprando. Una acción es una parte de un negocio real, con clientes, costes y deudas. Las cuentas son la única descripción verificada de ese negocio que existe.
Para juzgar si las expectativas son razonables. El mercado espera algo de cada empresa. Ese algo está implícito en el precio, y las cuentas son con lo que se contrasta. Si una empresa cotiza dando por hecho que va a doblar sus ventas en tres años, mirar si alguna vez las ha hecho crecer a ese ritmo es una comprobación básica.
El objetivo no es predecir. Es saber contra qué estás apostando cuando compras, que es exactamente lo que separaba invertir de especular en la primera sesión del curso.
Los tres documentos, y por qué hacen falta los tres
Casi todo el mundo se queda en la cuenta de resultados, y por eso conviene decir desde el principio que hay tres documentos y que cada uno responde a una pregunta que los otros dos no responden.
| Documento | Qué pregunta responde | Qué periodo cubre |
|---|---|---|
| Cuenta de resultados | ¿Ganó dinero? | Un periodo: un trimestre, un año |
| Balance | ¿Qué tiene y qué debe? | Un instante: el último día del periodo |
| Estado de flujos de efectivo | ¿Entró dinero de verdad? | Un periodo, igual que el primero |
Por qué no basta con uno
Una empresa puede ganar dinero y quedarse sin caja. Suena imposible y es la causa más común de quiebra de empresas pequeñas: vendieron mucho, sus clientes tardan noventa días en pagar, y mientras tanto hay que pagar nóminas.
Una empresa puede tener mucha caja y estar perdiendo dinero, porque acaba de vender un edificio.
Y puede tener beneficios crecientes y una deuda que la va a asfixiar en dos años, cosa que la cuenta de resultados no enseña porque la deuda vive en el balance.
Los tres juntos cuentan la historia. Uno solo cuenta un tercio, y no siempre el más importante.
Esta sesión va del primero. La siguiente va de los otros dos, porque es donde está lo que casi nadie mira.
Las cinco líneas de cualquier cuenta de resultados
Da igual el sector, el país o el tamaño: toda cuenta de resultados es la misma resta. Una empresa inventada, con cifras redondas, para verlo entero.
Línea 1: ingresos
Todo lo que la empresa facturó en el periodo. En nuestro ejemplo: 1.000 millones de euros.
Aquí hay un matiz que sorprende: ingreso no es lo mismo que cobro. Una empresa registra la venta cuando entrega el producto, aunque el cliente pague a noventa días. Ese desfase entre vender y cobrar es el protagonista de la sesión siguiente.
Línea 2: coste de lo vendido
Lo que cuesta producir o comprar exactamente aquello que se vendió. En nuestro ejemplo: 600 millones.
El coste de lo vendido incluye solo lo directamente atribuible al producto. En una panadería: harina, levadura y la luz del horno. No entra el alquiler del local ni el sueldo del contable, porque esos gastos existen vendas mil panes o ninguno.
Ingresos menos coste de lo vendido = margen bruto: 400 millones.
Línea 3: gastos operativos
Lo que cuesta tener el negocio en marcha, al margen de cuánto vendas: salarios de administración, oficinas, marketing, tecnología, investigación. En nuestro ejemplo: 250 millones.
Margen bruto menos gastos operativos = resultado operativo: 150 millones.
Esta línea es la más importante de las cinco, y la sección siguiente explica por qué.
Línea 4: intereses e impuestos
Los intereses son lo que la empresa paga por su deuda. Los impuestos, lo que se lleva Hacienda. En nuestro ejemplo, entre ambos: 50 millones.
Fíjate en que son dos conceptos que no dependen del negocio en sí, sino de cómo está financiada la empresa y de dónde tributa. Dos compañías idénticas con distinta deuda tendrán resultados operativos iguales y resultados netos distintos.
Línea 5: resultado neto
Lo que queda para los accionistas. En nuestro ejemplo: 100 millones.
Es el número que aparece en los titulares y el que se usa para calcular el beneficio por acción. También es el más fácil de mover con decisiones que no tienen que ver con vender más, cosa que veremos en la sesión siguiente.
Cuenta de resultados anotadaEmpresa inventada · millones de euros
- Ingresos1.000
- Coste de lo vendido−600
- Margen bruto400
- Gastos operativos−250
- Resultado operativo150
- Intereses e impuestos−50
- Resultado neto100
Los intereses son lo que la empresa paga por su deuda. Los impuestos, lo que se lleva Hacienda. En nuestro ejemplo, entre ambos: 50 millones.
Dos compañías idénticas con distinta deuda tendrán resultados operativos iguales y resultados netos distintos.
Qué mide cada margen
Cada resta produce un margen, y cada margen responde a una pregunta distinta. Con nuestro ejemplo:
| Margen | Cálculo | Resultado | Qué pregunta responde |
|---|---|---|---|
| Bruto | 400 / 1.000 | 40% | ¿Cuánto gano por cada euro vendido, antes de los gastos de estructura? |
| Operativo | 150 / 1.000 | 15% | ¿Gana dinero el negocio en sí, haciendo lo que hace? |
| Neto | 100 / 1.000 | 10% | ¿Qué queda de verdad para el accionista? |
El margen bruto habla del producto
Un margen bruto alto significa que el producto se vende bastante por encima de lo que cuesta hacerlo. Suele indicar marca, tecnología propia o poca competencia directa.
Un margen bruto que se estrecha trimestre a trimestre avisa de algo antes que ningún otro número: o los costes suben, o hay que bajar precios para seguir vendiendo. Las dos cosas son malas noticias y las dos aparecen aquí primero.
El margen operativo habla del negocio
Es el más informativo de los tres, y el que menos titulares recibe.
Mide si la actividad de la empresa —lo que hace todos los días— genera dinero, sin que la respuesta dependa de cuánta deuda tenga ni de en qué país pague impuestos. Por eso es el que mejor permite comparar dos empresas del mismo sector.
El margen neto habla del resultado final
Es el que sale en los titulares y el que más ruido tiene, porque lo afectan decisiones ajenas al negocio: refinanciar deuda, una venta de activos, un ajuste fiscal.
Un margen neto que sube mientras el operativo baja es una combinación que merece una mirada: el negocio va peor y aun así el resultado final mejora, lo cual significa que la mejora viene de otro sitio.
El listón de referencia. Según cifras del Corporate Finance Institute (CFI), una institución educativa especializada en finanzas corporativas, un margen neto en torno al 10% se considera medio; por encima del 20%, alto; por debajo del 5%, bajo. Sirven para situarse, y solo para eso: el apartado siguiente explica por qué.
Por qué dos empresas con el mismo ingreso ganan cantidades distintas
Porque facturar no es ganar. Dos empresas pueden ingresar exactamente lo mismo y quedarse con cantidades completamente distintas, y eso no significa que una lo haga mejor: puede significar que están en negocios diferentes.
Un supermercado vende mucho volumen con márgenes muy estrechos. De cada 100 € de compra puede quedarse con dos o tres. Su modelo consiste en mover cantidades enormes de producto con un coste operativo muy controlado.
Una empresa de software tiene el coste concentrado en construir el producto una vez. Vender la licencia número mil cuesta prácticamente lo mismo que vender la número mil uno: nada. Sus márgenes brutos pueden superar el 80%.
Ninguno de los dos lo hace mal. Son modelos distintos, y comparar el margen de uno con el del otro no informa de nada.
Contra qué se compara un margen para que signifique algo
Aquí está la regla que hace útil todo lo anterior. Un margen aislado no dice nada. Solo dice algo comparado contra dos referencias:
Contra sus competidores directos. ¿Cómo es el margen operativo de esta empresa frente al de las tres o cuatro compañías que hacen lo mismo? Ahí sí hay señal: si todos los del sector están en el 12% y esta está en el 18%, tiene algo que los demás no tienen.
Contra su propio histórico. ¿Cómo era este margen hace uno, tres y cinco años? Un margen del 15% no dice lo mismo si viene del 22% que si viene del 9%. La dirección del movimiento suele importar más que el nivel.
Esa segunda comparación es la que más se salta y la que más avisa. Un margen que se estrecha de forma sostenida mientras los ingresos crecen es uno de los patrones más fiables de que algo se ha puesto difícil: más competencia, costes que suben, o crecimiento comprado a base de bajar precios.
Y una tercera comparación que casi todo el mundo hace mal
Cuando compares un trimestre, compáralo con el mismo trimestre del año anterior, nunca con el trimestre inmediatamente anterior. El motivo es la estacionalidad, y es más fuerte de lo que parece.
Una cadena de tiendas hace una parte enorme de su año en el trimestre de Navidad. Si comparas ese trimestre con el siguiente —enero, febrero y marzo— vas a ver una caída brutal de ingresos y no significa absolutamente nada: significa que en febrero no hay Navidad.
Lo mismo pasa en sentido contrario: comparar el primer trimestre con el cuarto del año anterior enseñaría un desplome inventado en cualquier negocio con temporada alta.
Por eso las empresas publican siempre la comparación interanual, y por eso cuando veas "los ingresos cayeron un 30% respecto al trimestre anterior" en un titular, lo primero que hay que preguntarse es si ese negocio tiene temporada. Hostelería, distribución, turismo y juguetes la tienen enorme; una eléctrica o una empresa de suscripción, mucho menos.
La regla práctica: trimestre contra el mismo trimestre del año pasado para ver crecimiento real, y trimestre contra trimestre anterior solo para ver la tendencia dentro del año, sabiendo que la estacionalidad está metida dentro.
Dónde encontrar las cuentas, gratis
Todo lo anterior es inútil si no sabes dónde está. La buena noticia es que es público y gratuito, y la mala es que casi nadie lo abre.
Para empresas estadounidenses
La base de datos EDGAR, de la SEC (Securities and Exchange Commission) —el regulador bursátil estadounidense—, es pública, gratuita y no requiere registro. Se busca por las siglas de la empresa.
Ahí están los tres formularios que importan: el 10-K es el informe anual completo, el 10-Q el trimestral, y el 8-K la comunicación de hechos relevantes, resultados incluidos.
Para empresas españolas
Los registros oficiales de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) contienen los informes financieros anuales y semestrales de todas las sociedades cotizadas, con balance y cuenta de resultados. También son públicos y gratuitos.
Y siempre está la sección de relación con inversores de la propia web de la empresa, que suele tener los mismos documentos en un formato más cómodo.
Cómo leer un informe de cuarenta páginas sin leerlo entero
Nadie lee un informe anual completo, y no hace falta. Hay tres secciones que concentran casi todo el valor:
La descripción del negocio. Qué vende exactamente la empresa y cómo gana dinero. Parece obvio y sorprende la cantidad de gente que compra acciones sin poder responder a esto.
El comentario de la dirección. En los informes estadounidenses es la sección donde el equipo directivo explica, con sus palabras, por qué los números salieron como salieron. Es lo más cercano a que te lo cuenten.
Los factores de riesgo. La empresa está obligada a enumerar todo lo que puede salir mal. Es la sección menos leída y una de las más honestas que vas a encontrar, precisamente porque es obligatoria.
Lo que hay que recordar
- El precio refleja lo que se espera del futuro; las cuentas sirven para saber qué compras y si esa expectativa es razonable.
- Hay tres documentos y hacen falta los tres: una empresa puede ganar dinero y quedarse sin caja.
- Cinco líneas explican una cuenta de resultados entera, y el margen operativo es el más informativo de los tres.
- Un margen solo significa algo comparado contra su sector y contra su propio histórico.
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Fuentes
- Corporate Finance Institute (CFI), referencias de márgenes de beneficio: un margen neto en torno al 10% se considera medio, por encima del 20% alto y por debajo del 5% bajo
- SEC, base de datos EDGAR: acceso público y gratuito a los formularios 10-K (anual), 10-Q (trimestral) y 8-K (hechos relevantes) de las empresas cotizadas en Estados Unidos
- CNMV, registros oficiales: informes financieros anuales y semestrales, balance y cuenta de resultados individual y consolidada de las sociedades cotizadas españolas