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Sesión 9 de 30 30%

Capítulo 3 · La mecánica

Cuánto te cuesta de verdad cada operación

· · · 17 min de lectura

La narración llega más adelante. Por ahora el curso es texto, y el texto está completo.

La comisión que ves al confirmar es solo una parte. A ella se suman la horquilla —la diferencia entre comprar y vender—, el deslizamiento, y el cambio de divisa si operas fuera del euro. Ninguno de esos tres aparece en la factura, y juntos suelen pesar más que la comisión.

Qué es la horquilla y por qué es un coste invisible

La horquilla es la diferencia entre el precio más bajo al que alguien vende y el más alto al que alguien compra en ese momento. La pagas cada vez que operas, no aparece en ningún recibo, y en activos poco negociados puede superar con creces a la comisión.

Por qué la pagas siempre, aunque no lo parezca

En el libro de órdenes que vimos en el primer capítulo hay dos precios a la vez: uno para comprar y otro, más bajo, para vender. Nunca coinciden.

Eso significa que en el instante en que compras, ya estás en pérdidas. Si compras a 50,04 € y quisieras deshacer la operación inmediatamente, venderías a 50,00 €. Cuatro céntimos por acción, sin que el precio se haya movido ni un milímetro.

Sobre 100 acciones son 4 €. Comparado con una comisión de 1 €, la horquilla es cuatro veces más cara y no la ha mencionado nadie.

De qué depende que sea grande o pequeña

Del volumen que mueve el activo. Una acción del S&P 500 que negocia millones de títulos al día puede tener una horquilla de un céntimo. Una empresa pequeña que negocia unos pocos miles puede tener una del 1% del precio o más.

Del momento del día. Ya vimos que la actividad tiene forma de U. Fuera del horario regular, y en las horas muertas de media sesión, la horquilla se ensancha porque hay menos gente cotizando a los dos lados.

De la volatilidad. Cuando el precio se mueve rápido, quien pone precios a ambos lados asume más riesgo de quedarse atrapado, y lo compensa ampliando la horquilla. Por eso se dispara justo en los momentos de más movimiento.

La consecuencia que decide comportamientos

La horquilla se paga por operación, no por dinero invertido. Alguien que compra una vez y mantiene cinco años la paga dos veces en total. Alguien que compra y vende dos veces por semana la paga doscientas veces al año sobre el mismo capital.

Esa es la aritmética que explica buena parte de los datos con los que abrió este curso: no hace falta equivocarse en la dirección para perder dinero, basta con operar lo suficiente.

Qué es la profundidad del libro de órdenes

La profundidad mide cuánto volumen hay esperando a cada precio, no solo en el mejor sino en los escalones siguientes. Determina cuánto puedes comprar o vender sin mover el precio tú mismo.

El ejemplo, escalón a escalón

Imagina que quieres comprar 1.000 acciones y el libro de ventas está así:

Precio Acciones disponibles
50,00 € 200
50,05 € 150
50,12 € 300
50,30 € 500

Tu orden se come los cuatro escalones: 200 a 50,00, 150 a 50,05, 300 a 50,12 y 350 a 50,30. Tu precio medio de compra no es 50,00 €, es aproximadamente 50,16 €.

Has pagado 16 céntimos más por acción de lo que marcaba la pantalla, 160 € sobre la operación, y no ha sido culpa de nadie: simplemente no había suficiente oferta al primer precio.

Por qué esto casi nunca te afecta, y cuándo sí

En una acción muy líquida y con una orden de tamaño normal, no notarás nada: hay miles de acciones al mejor precio y tu orden ni araña el primer escalón.

Se vuelve relevante en tres situaciones: activos pequeños y poco negociados, órdenes grandes en relación con el volumen habitual del activo, y momentos de baja actividad, que suelen ser los tres a la vez cuando pasa.

La liquidez es la suma de las dos cosas anteriores: horquilla estrecha y profundidad suficiente. Un activo líquido se puede comprar y vender rápido sin que el precio se resienta; uno ilíquido no, aunque su comisión sea la misma.

Por qué te ejecutan a un precio distinto del que viste

El deslizamiento es la diferencia entre el precio que veías al pulsar y el precio real de ejecución. Ocurre porque entre las dos cosas pasa tiempo, y en ese tiempo el mercado sigue moviéndose.

No es un error, es física del mercado

Entre que ves un precio en la pantalla y tu orden llega al libro pasan milisegundos, a veces más. En ese margen se han cruzado otras órdenes y el mejor precio disponible ya no es el mismo.

Se nota poco en un valor líquido y en un momento tranquilo. Se dispara en dos casos concretos: activos con poca profundidad, donde tu propia orden atraviesa varios escalones, y momentos de máxima volatilidad, como los minutos posteriores a una noticia relevante o a la publicación de unos resultados.

Cómo se elimina, y qué cuesta eliminarlo

Una orden limitada acaba con el deslizamiento por definición: o se ejecuta al precio que marcaste o mejor, o no se ejecuta.

El precio de esa protección es que puede no ejecutarse nunca. Es el mismo intercambio que aparece una y otra vez en este curso: certeza de precio o certeza de ejecución, nunca las dos a la vez. Los tipos de orden, con sus casos de uso, están desarrollados en la ficha de tipos de orden.

Comisión, custodia y cambio de divisa

Estos tres sí aparecen en algún sitio, aunque no siempre donde miras. La comisión es la más visible y hoy suele ser la más pequeña; la custodia ha ido desapareciendo; y el cambio de divisa es, en una cartera con activos estadounidenses, habitualmente el mayor de los tres.

La comisión por operación

Es la que todo el mundo compara. Con la competencia actual, suele ser de 1 € o menos por operación, y a veces cero en determinados productos.

El detalle que importa no es el porcentaje, es el mínimo. Una comisión de "0,10% con un mínimo de 1 €" sobre una compra de 100 € es un 1%, diez veces lo anunciado. Comprar en importes pequeños con comisiones de mínimo fijo es una de las formas más silenciosas de perder rentabilidad.

La custodia

Una cuota por mantener tus valores, con independencia de que operes o no. Ha ido desapareciendo en los brókers modernos, pero sigue existiendo en algunos y en determinados tramos de patrimonio. Conviene mirarlo porque es el único de estos costes que se paga aunque no hagas absolutamente nada.

El cambio de divisa, que es el que más se pasa por alto

Si compras acciones estadounidenses desde una cuenta en euros, hay una conversión de divisa, y esa conversión tiene su propio coste, aparte de la comisión de la operación. Cuánto cuesta varía muchísimo de un bróker a otro, y no hay un rango de mercado que se pueda dar por bueno: la diferencia entre el más barato y el más caro es de más de un orden de magnitud. Es un dato que hay que mirar en el tarifario del bróker concreto, junto a la comisión, antes de abrir la cuenta.

Sobre 1.000 € invertidos, eso son entre 1,50 € y 7,50 €. Cinco veces de diferencia entre un bróker y otro, en un coste que casi nunca aparece en las comparativas.

Y hay un detalle que multiplica su efecto: la conversión se paga dos veces, al comprar y al vender.

Una inversión de 1.000 € en acciones estadounidenses con un cambio del 0,5% paga 5 € al entrar y otros 5 € al salir. Diez euros sobre mil, un 1% del capital, solo por operar en otra moneda.

Recuerda además lo que vimos en el capítulo anterior: además de este coste, estás asumiendo el riesgo de que el tipo de cambio se mueva mientras mantienes la posición. Son dos cosas distintas, y las dos vienen con la misma decisión.

Cuánto suma todo esto en un año

Sumemos los cuatro costes sobre un caso concreto y realista, porque por separado todos parecen pequeños y juntos no lo son.

El caso

Alguien invierte 500 € al mes en acciones estadounidenses, doce compras al año, 6.000 € en total. Usa un bróker con comisión de 1 € por operación y cambio de divisa del 0,5%. Las acciones son líquidas, así que la horquilla es estrecha y el deslizamiento pequeño.

Concepto Cálculo Coste anual
Comisiones 1 € × 12 operaciones 12,00 €
Cambio de divisa 0,5% × 6.000 € 30,00 €
Horquilla ~0,05% × 6.000 € 3,00 €
Custodia Sin custodia en este bróker 0,00 €
Total 45,00 €

Cuarenta y cinco euros sobre 6.000 € invertidos: un 0,75% del capital aportado ese año, del que la comisión —lo único que la mayoría compara— representa apenas doce euros.

Los dos escenarios que lo cambian todo

Cambiar de bróker. Con un cambio de divisa del 0,15% en lugar del 0,5% —dos cifras de ejemplo, no un rango de mercado—, la partida de divisa baja de 30 € a 9 €. El coste total pasa de 45 € a 24 €, casi la mitad, sin cambiar nada más.

Operar más. Con las mismas aportaciones pero comprando y vendiendo dos veces al mes en lugar de comprar una, las operaciones pasan de 12 a 48 al año, la divisa se paga a la entrada y a la salida, y el total se dispara muy por encima de los 200 €.

Por qué esto pesa más de lo que parece

En el capítulo anterior vimos que las comisiones se componen igual que la rentabilidad, solo que restando: un 1,5% anual convertía 76.000 € en 50.000 € a treinta años.

Un 0,75% de coste sobre las aportaciones es menos que eso, pero funciona igual: es un porcentaje seguro que se resta cada año a un capital creciente, frente a una rentabilidad que no está garantizada. De todas las variables que deciden tu resultado final, esta es de las pocas que puedes fijar antes de empezar, y por eso merece más atención de la que recibe.

Y falta un quinto coste que casi nadie cuenta: el fiscal

Los cuatro anteriores son los que aparecen en las comparativas. Hay un quinto que solo se nota al año siguiente y que también depende de cuánto operes.

Cada vez que vendes con ganancia, se genera una obligación fiscal ese mismo ejercicio. No es un coste nuevo —esa ganancia iba a tributar antes o después— pero el momento en que pagas sí importa, porque el dinero que se va a Hacienda deja de componerse a tu favor.

Dos personas con la misma rentabilidad bruta acaban en sitios distintos si una vende y recompra cada seis meses y la otra mantiene.

La primera paga impuestos sobre las ganancias una y otra vez por el camino; la segunda los paga una sola vez al final, sobre un capital que ha crecido durante todo el periodo con la parte de Hacienda todavía dentro.

Ahí está, además, la diferencia más importante entre fondos de inversión y ETF (fondos cotizados en bolsa) en España, que tiene su propio apartado en la ficha de fiscalidad: cambiar de fondo mediante traspaso no genera hecho imponible, y cambiar de ETF sí lo genera siempre.

Sumado a lo anterior, el resultado es que operar más caro no lo es solo por comisión y horquilla: también adelanta la factura fiscal, y ese adelanto se compone en tu contra durante todos los años que le quedan a la inversión.

Y hay una carencia detrás de todo esto que no es de precio, sino de criterio. Todos estos costes se pagan por operación. Eso significa que el número de decisiones que tomas importa tanto como su acierto, y decidir menos veces solo es viable si sabes cuáles son los momentos que de verdad merecen una decisión.

Ese es el enfoque de Volatly: trabajar sobre eventos programados —resultados y dividendos, un puñado por empresa y año— en vez de sobre un flujo continuo de señales. No porque operar poco sea una virtud en sí misma, sino porque cada operación tiene un coste cierto y conviene saber cuál de ellas tenía algo detrás.

Lo que hay que recordar

  • La horquilla se paga en cada operación y no aparece en ninguna factura; en activos poco líquidos supera con creces a la comisión.
  • Una orden grande en un libro poco profundo se ejecuta a un precio medio peor que el que marcaba la pantalla.
  • El cambio de divisa varía mucho según el bróker y se paga dos veces, al comprar y al vender: se mira en su tarifario.
  • Sobre 6.000 € invertidos en doce compras, el coste total realista ronda el 0,75%, del que la comisión es la parte más pequeña.

Hito alcanzado

Con esto cierras el Capítulo 3. Sabes cuánto te cuesta cada operación y cuánto se lleva Hacienda antes de darle al botón: cómo comprobar un bróker, dónde están tus acciones, qué cubre el FOGAIN, y los cuatro costes que se suman en cada compra.

Las dos fichas de este capítulo son material de consulta, no de lectura seguida: la fiscalidad de la inversión en España y los tipos de orden. Vuelve a ellas cuando las necesites.

El Capítulo 4 es el corazón del curso: qué ocurre cuando una empresa publica resultados y cómo se lee un evento antes de que pase.

Relacionado: tipos de orden y cómo se ejecutan · fiscalidad de la inversión en España · qué pasa de verdad cuando das a comprar una acción

Fuentes

  1. Definiciones estándar de horquilla, profundidad y deslizamiento en literatura de microestructura de mercado

Escribe y revisa Volatly, la empresa que ordena el contexto de los eventos corporativos y deja su archivo abierto para revisarlo después.

Quién está detrás de Volatly Cómo se mide cada perspectiva

Aviso. Esto es material formativo, no asesoramiento financiero. No hay recomendación personalizada: nadie ha preguntado por tu situación ni por tus objetivos. Volatly ordena el contexto y publica su archivo con los aciertos y los fallos; la decisión y el riesgo son de quien invierte.

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